domingo, 19 de febrero de 2012

la experiencia deja de ser un activo


LA TEORIA DEL SUSPENSO ALEATORIO

Xavier Ferrás 

Para crear una economía innovadora, el reto último es desarrollar una sociedad innovadora. Y esta tarea se incrusta en lo más profundo del sistema educativo. Cambiar el conjunto de creencias y comportamientos que guían las actitides individuales (en definitiva, la cultura de una sociedad) es trabajo de una generación. Pero si no empezamos ahora, jamás lo conseguiremos. Y la crisis, sin duda, nos está ayudando a acelerar este cambio de valores.

El sistema educativo se sustenta en una serie de paradigmas obsoletos. Los sistemas de valoración son puramente lineales (tanto estudias, tanto aprendes, tanto obtienes), lo cual configura un modelo absolutamente inválido para la realidad del siglo XXI. Un niño o un adolescente, en la escuela o en la universidad actual, son valorados por la cantidad de conocimientos aprendidos, no por la calidad de los mismos, por la rapidez en asimilarlos o por la capacidad de autoelaborarlos. El principal reto del sistema educativo, hoy en día, no es simplemente aprender, sino aprender a aprender, aprender a investigar, aprender a emprender, e incluso aprender a olvidar y a rehacer de nuevo los paradigmas aprendidos.

Existen una serie de capacidades fundamentales que serán críticas en el mundo postcrisis, entre ellas:

a) La tolerancia al fracaso. La capacidad de reinventarse, de caer y volver a levantarse, de reconfigurar nuevos escenarios personales y profesionales. Y eso significa aprender a desaprender. La experiencia deja de ser un valor, y emerge la capacidad creativa y adaptativa como parámetro de éxito.

b) La iniciativa personal. El liderazgo. La asunción de riesgos y de responsabilidades. La toma de decisiones. Incluso, la toma de decisiones bajo presión.

c) La empatía, la capacidad comunicativa, la inteligencia emocional. La habilidad en gestionar las emociones propias y de tus interlocutores. La capacidad negociadora.

d) La transversalidad, la capacidad de trabajar en proyectos multidisciplinares. ¿No se podría estudiar ingeniería, por ejemplo, desarrollando un automóvil íntegramente, bajo el formato de un proyecto, en lugar de estudiar en profundidad diferentes silos aislados, a menudo inconexos? (tecnología de materiales, electrónica de potencia, motores, hidráulica...)

e) La capacidad crítica, la habilidad en elaborar discursos propios, de cuestionar el conventional wisdom. La autenticidad. Una sociedad innovadora debe estar repleta de librepensadores.

¿Estamos preparando a las futuras generaciones para desarrollar estas capacidades?

Propongo, entre otras muchas cosas, que en los cursos de educación primaria, secundaria y universitaria exista un suspenso aleatorio. Quizá le toque a alguien que ha trabajado rigurosamente, que ha obtenido la mejor calificación... Al final, debería repartirse un suspenso. "Sabemos que has superado el curso de forma brillante... Pero te ha tocado el suspenso aleatorio. Deberás repetir curso. Porque esto es lo que te genera auténtico aprendizaje: superar la frustración, aprender a levantarte de nuevo, enfentarte a lo inesperado". Y es que la vida real será así: trabajar duro, elaborar propuestas, desarrollar proyectos, invertir cientos de horas personales, y, quizá, fracasar ante un acontecimiento o variable inesperada.

En el modelo del sistema educativo, el premio es lineal, proporcional al esfuerzo destinado. En la vida, desafortunadamente, la respuesta a menudo no es lineal, ni esperable, ni en ocasiones deseable.

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