lunes, 6 de febrero de 2012

Enric Barba



Posted: 05 Feb 2012 03:54 AM PST
Con motivo de la entrevista/reseña del libro Innovación publicada hoy (5-2-12) en el suplemento Dinero del periódico barcelonés La Vanguardia quisiera compartir con el lector algunas ideas al respecto, tomadas  de su  introducción.
Hay una maldición china que dice: “Ojalá vivas en una época interesante”.  Pues bien, a nosotros nos ha tocado. Que sea una maldición o no dependerá de nuestra actitud.
La economía global ha cambiado dramáticamente en los últimos años así como las prioridades de los consumidores. Las perspectivas de muchos proyectos de I + D+i se han desvanecido y cada vez es más probable, en muchos sectores, que la recesión actual dure más que  un ciclo completo de desarrollo de nuevos productos.
El modo en que los directores generales y los directores de innovación respondamos a estos cambios imprevistos determinará nuestro futuro, tanto a corto como a largo plazo.
En crisis económicas previas muchas empresas innovadoras respondieron recortando rápidamente sus presupuestos en I+D, sin importarles su impacto a largo plazo. Ignoraron los cambios en la economía de los clientes y en sus hábitos de compra y continuaron diseñando productos que nadie valoraba. Muchas de esas empresas han desaparecido ya y pocos las recuerdan (Commodore, RCA, etc.).
Sin embargo la historia demuestra que las mayores innovaciones se han producido en épocas de estrés económico. La televisión y la radio en FM surgieron en la Gran Depresión. Dupont lograba en 1937  que un 40% de su cifra de ventas fuese imputable a productos diseñados desde 1930 en adelante, y esa empresa ha seguido innovando desde entonces logrando un crecimiento sostenido.
Un rasgo de las empresas innovadoras en los años 30  (y en la actualidad) es que frente a la adversidad juegan con sus fortalezas (las conocen)  y actúan en busca de nuevas oportunidades que generen valor. Las empresas que han sido capaces de aprovechar las crisis económicas son las que reestructuran sus inversiones en I+D y adaptan sus innovaciones a las nuevas realidades del mercado. Son empresas que apuestan fuerte por nuevas tecnologías competitivas y al mismo tiempo recortan proyectos no rentables en mercados no viables.
No nos debe extrañar que el IDC Line of Business Executive Surveys colocase la innovación de productos como la segunda prioridad estratégica de los máximos directivos de EE.UU. con un 27% que pensaba que era su máxima prioridad, sólo por detrás del servicio al cliente, un 34%.
¿Lo es para usted?

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