INNOVACIÓN 6.0
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Posted: 24 Feb 2012 06:49 AM PST
El emprendedor no nace, se hace.
Suena a excusa cuando alguien argumenta que “no es emprendedor”, o que
“no es creativo”… En todo caso, no ha desarrollado dichas capacidades.
Pero se puede aprender a emprender, del mismo modo que se puede aprender
a innovar, se puede aprender a investigar o se puede aprender cualquier
cosa en la vida. Si el emprendedor “naciera”, estaría equidistribuido
por todo el mundo… ¿cómo se justifica entonces que existan sociedades
con una tasa de emprendimiento muy baja, y otras con una iniciativa
emprendedora estratosférica? Si existiera un gen de la innovación, ¿cómo se justifica que todos los innovadores confluyan en California – y, muchos de ellos tengan procedencias internacionales-?
No es la genética lo que determina la capacidad emprendedora o innovadora. Tampoco es la geografía (existen clústers innovadores
en zonas de clima mediterráneo –Silicon Valley, Israel- , atlántico
–Massachussets- , ártico –Finlandia- o tropical –Singapur, Taiwan-…). Lo
que determina la capacidad emprendedora o innovadora es la cultura
donde el individuo está inmerso: el conjunto de comportamientos y
creencias que guían sus actitudes y sus decisiones, las competencias que
ha desarrollado en su proceso de aprendizaje, el referente social
existente. En California, ser PhD en electrónica, montar tu propia
empresa, crecer y financiar nuevas oleadas de emprendedores es el modelo
social de éxito, el referente al que cualquier estudiante aspira.
Desarrollar
un plan de empresa es un proceso metodológico que puede aprenderse. Es,
de hecho, similar al desarrollo de una tesis doctoral: se deben
elaborar una serie de hipótesis que han de contrastarse empíricamente.
Sin embargo, mientras en una tesis doctoral el riesgo de llegar a
conclusiones erróneas lo asume el propio doctorando –que puede ver
cuestionadas sus hipótesis por futuras investigaciones-, el riesgo de
que dicho contraste sea erróneo, en el caso de un plan de empresa, lo
asume el accionista. Las hipótesis son relativas al mercado potencial, a
la determinación de precios, a los movimientos de los competidores, a
las preferencias de los consumidores, a los factores clave de decisión
de compra. Cualquier dato debe ser rigurosamente contrastado, por el
bien de los inversores. Y, para ello, existen metodologías probadas de
análisis estratégico e investigación de mercados que constituyen
potentísimos instrumentos de desarrollo de planes de empresa.
El management es un cuerpo de conocimiento científico, no un arte. La innovación, una disciplina. El entrepreneurship,
una actitud vital soportada en un conjunto de capacidades y habilidades
que pueden y deben entrenarse, por el bien de la sociedad del futuro.
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